A veces no sé qué te pasa, no te entiendo en tus expresiones emocionales y me cuesta ver tu necesidad. A veces pides, pides y pides, porque lo necesitas, de eso no hay duda, pero yo no sé que darte. Te pregunto, barajando diferentes opciones, y nada te parece bien. A veces me pierdo en esto de acompañarte, y entro en el diálogo sin fin tratando de entenderte desde lo mental. Y no, tu no estás ahí. Tú eres pura emoción.
¿Cuántas veces nos pasa que no conseguimos entender a nuestr@s hij@s?
Entran en un bucle de enfados continuos, y tú ahí, preguntándote ¿Pero qué ha pasado ahora?
Los adultos tenemos mucha necesidad de buscar una explicación racional para todo, y de atribuir causa – efecto a un determinado comportamiento. Tenemos la necesidad de saber la causa exacta, y justificada, de la actuación que está teniendo nuestr@ hij@. Necesitamos poner palabras a todo eso y buscar una solución desde lo mental.
Y es ahí donde nos perdemos, sin darnos cuenta que nuestr@ hij@ no está en racionalizar el comportamiento que está teniendo, simplemente esta expresando desde su parte emocional.
En primera infancia, aún no han desarrollado su parte cerebral que se ocupa de la razón, y actúan desde su parte cerebral emocional, instintiva, expresando lo que están sintiendo como saben y pueden.
Más que encontrar un por qué a su comportamiento, mi papel como adulta está en acompañarlo. ¿Qué más da la razón por la que mi hija este enfadada cuando sale del colegio? Yo estoy percibiendo ese malestar, y lo que realmente ella necesita es que yo me conecte con ese malestar, empatice con ella, la consuele, la acompañe.
Cuando digo que qué más da por lo que este enfadada, no es que este quitando valor a esa causa, realmente si que da, y mucho. Pero lo que prima en ese instante es su tristeza o su enfado, no la causa que lo originó. Si consigo acompañarla, calmarla, darle amor y contención, más tarde, desde la tranquilidad, podrá expresarme (o no) qué le ha pasado, y trataremos de buscar una solución. O podré indagar sobre lo que le ha pasado, pero a posteriori, para resolverlo.
Pero si intento saber el por qué en el momento en que ella está expresando su malestar, me estoy desconectando de ella, no le estoy dando ese amor que ella necesita en ese preciso momento.
Por eso, ante la duda, elige conectarte con tu hij@, elige escucharlo, observarlo, abrazarlo si lo necesita. Elige darle presencia para que vea que tú, pase lo que pase estás ahí.
Ante la duda, elige amor.